
22/11/09
18/11/09
Blogger

En la revista sociológica “The black & dirty mirror” se publica esta semana un interesante artículo sobre los bloggers y sus características. Su autor, Arthur Zido, ha elaborado un estupendo estudio acerca de la personalidad que suele esconderse tras el administrador de un blog. Les muestro a continuación algunos extractos del ensayo.
“Todos aquellos que tienen un blog en el que cuentan sus penurias o alegrías personales (más de lo primero que de lo segundo) son unos plastas insoportables, a los que leer en absoluta diagonal”.
“Las mujeres que optan por un blog erótico, es la única manera en la que pueden desinhibir su recato real, encontrando así la oportunidad de poner a tono a hombres que de ninguna otra forma conseguirían”
“Los autores de un blog buscan secretamente, y como única finalidad, alimentar su ego a través de las aportaciones de los visitantes. Encuentren si no un blog que no admita comentarios.”
“Tras un blog erótico masculino, en el que el protagonista da la imagen de tigre de Bengala, se esconde un hombre que por sus condiciones varias, practica el sexo exclusivamente a solas.”
“Aquellos post que superan las 600 palabras, y que son escritos con el ánimo de ser encontrados por un editor afamado, no serán leídos más que en su primera y última frase, con alguna excepción que eche un vistazo a medio párrafo central.”
“(...) Los bloggers no tienen vida social. Es más, apenas tienen vida.”
Prefiero mantener en secreto mi opinión sobre el estudio de Arthur Zido.
“Todos aquellos que tienen un blog en el que cuentan sus penurias o alegrías personales (más de lo primero que de lo segundo) son unos plastas insoportables, a los que leer en absoluta diagonal”.
“Las mujeres que optan por un blog erótico, es la única manera en la que pueden desinhibir su recato real, encontrando así la oportunidad de poner a tono a hombres que de ninguna otra forma conseguirían”
“Los autores de un blog buscan secretamente, y como única finalidad, alimentar su ego a través de las aportaciones de los visitantes. Encuentren si no un blog que no admita comentarios.”
“Tras un blog erótico masculino, en el que el protagonista da la imagen de tigre de Bengala, se esconde un hombre que por sus condiciones varias, practica el sexo exclusivamente a solas.”
“Aquellos post que superan las 600 palabras, y que son escritos con el ánimo de ser encontrados por un editor afamado, no serán leídos más que en su primera y última frase, con alguna excepción que eche un vistazo a medio párrafo central.”
“(...) Los bloggers no tienen vida social. Es más, apenas tienen vida.”
Prefiero mantener en secreto mi opinión sobre el estudio de Arthur Zido.
Espero que ustedes no lo hagan o mi ego quedará dos puntos por debajo del de Kafka.
14/11/09
Sabuesos
Por curiosidad, me gusta saber desde dónde entran en mi blog los visitantes y cómo llegan hasta aquí. Para eso, ya lo sabrán, existen herramientas muy útiles que te indican el lugar más o menos exacto y las palabras que buscan.Dado el título del espacio se imaginarán por dónde van los tiros. Me arriesgaría a llevar a cabo una estadística de las preferencias por países, pero para no herir susceptibilidades, vamos a dejar las nacionalidades a un lado.
Como ya habrán deducido, la palabra a buscar por excelencia es: Clítoris. Pero ahí no queda la cosa, los o las que investigan acerca del órgano femenino, quieren más, y lo quieren con bastante precisión. Lean algunos ejemplos:
- Clítoris raro
- Clítoris extra largo
- Clítoris curiosos
- Clítoris de niñas
- Clítoris tamaño normal español
- Vídeos gratis de clítoris de negras
- Concepto de clítoris
- Clítoris con pelotitas rojitas
- Olor clítoris
- Mujeres con su clítoris parado
- Sisi clítoris
- Clítoris chorreando
Como este es un blog ante todo solidario y dispuesto a saciar inquietudes de todo tipo, les propongo que hablemos de clítoris y todo ese mundo que les envuelve.
Para tranquilizar al personal y como arranque a los comentarios, les aseguro que el mío, no tiene ni una sola pelotita roja.
11/11/09
Postal

Os escribo desde Zambirdauirt, una pequeña república del este de Europa, he llegado esta tarde en un vuelo horrible que ha durado más de siete minutos. No sabéis lo que me duelen los pies. Me ha sorprendido el recibimiento, al no estar acostumbrados a visitas de forasteros, los zambirdauirtos han celebrado mi llegada con un baile típico y una cata de hongos insípidos. Me han tenido bailando a la pata coja más de tres horas, justo lo que ha durado la canción de bienvenida, una balada con tintes mongoles y seiscientas veinte estrofas.
En volandas me han traído hasta el hostal, y me han prometido que mañana me guiaran por los bosques de ventosas. Ansiosa me tienen.
He pedido una sopa de letras y cuatro chupitos de licor de olvido, no me entraba otra cosa para cenar. Aquí tienen la bendita costumbre de hacer la comida nocturna bien tempranito, para poder estar de cháchara hasta las tantas, así que no es de extrañar que los comercios y establecimientos públicos no abran sus puertas hasta pasado el mediodía. Les gusta dormir, de ahí esas pieles suaves y placidas, charlar y sobar (y por lo que me han contado, mucho tracatá).
En los hoteles, también en los de baja categoría como el mío, hay un oficio desconocido en el resto del mundo: el arropador. Suele ser un hombre de avanzada edad, orondo y más alegre que unas castañuelas, que en cuanto te metes en la cama te acomoda la almohada, te canta una nana zambirdauirta, te arropa hasta las cejas y te besa en la frente, prometiéndote que mañana será un buen día. Sale de puntillas y es bastante usual que se dé de morros contra la puerta.
Me gusta este país. Os mantendré informados.
PD: Si fuera o fuese absorbida por una ventosa en el día de mañana, seguiré dando la murga desde el más allá.
En volandas me han traído hasta el hostal, y me han prometido que mañana me guiaran por los bosques de ventosas. Ansiosa me tienen.
He pedido una sopa de letras y cuatro chupitos de licor de olvido, no me entraba otra cosa para cenar. Aquí tienen la bendita costumbre de hacer la comida nocturna bien tempranito, para poder estar de cháchara hasta las tantas, así que no es de extrañar que los comercios y establecimientos públicos no abran sus puertas hasta pasado el mediodía. Les gusta dormir, de ahí esas pieles suaves y placidas, charlar y sobar (y por lo que me han contado, mucho tracatá).
En los hoteles, también en los de baja categoría como el mío, hay un oficio desconocido en el resto del mundo: el arropador. Suele ser un hombre de avanzada edad, orondo y más alegre que unas castañuelas, que en cuanto te metes en la cama te acomoda la almohada, te canta una nana zambirdauirta, te arropa hasta las cejas y te besa en la frente, prometiéndote que mañana será un buen día. Sale de puntillas y es bastante usual que se dé de morros contra la puerta.
Me gusta este país. Os mantendré informados.
PD: Si fuera o fuese absorbida por una ventosa en el día de mañana, seguiré dando la murga desde el más allá.
08/11/09
07/11/09
Monstruos

Esos locos bajitos que algunos hemos decidido educar, querer y ver crecer, no suelen tener la culpa de nada de aquello que nos amarga en ciertos momentos la existencia.
Por eso, y porque la procesión ha de ir por dentro, intentamos que si nos cae alguna lágrima crean que es debido a una pestaña rebelde, si nos enojamos que piensen que es por algún tema laboral, y si parecemos absortos que se deba sencillamente a una jaqueca inoportuna.
Con esa máxima salí esta mañana gélida con esa mochila que tengo por hija, y una vez en el coche empecé a cantar y coreografiar una de sus canciones preferidas, intentando que viera en mí a una madre divertida, alocada, jovial y con un despertar envidiable. Así me mostré de dicharachera y cantarina, estupenda y jocosa, hasta la entrada de la escuela.
Y fue allí mismo, ante su pandilla de amigos, cuando mientras abría la puerta y me miraba con cara de sapo, me dijo muy seriamente:
- Vas a arruinar mi reputación.
(andayqueledenaloslocosbajitos)
04/11/09
Parejas

Los tres lugares más dados a encontrar pareja a partir de los 40 (según estadísticas oficiales) son por estricto orden de probabilidad:
1.- Internet.
2.- Supermercado.
3.- La escuela de los hijos.
En mi caso queda totalmente descartada la primera opción, por esa tonta negación mía a toparme con más psicópatas (fíjense que digo “más”). La segunda alternativa no la contemplo por dos motivos, primero porque me ha dado por comprar en la tienducha del pueblo, y la media de edad entre la clientela masculina es de 65 años; segundo porque mi instinto de supervivencia me impide intimar en la cola de la caja con más psicópatas (también dije “más”). Y con respecto a la tercera propuesta y a pesar de haber abierto bien los ojos en los últimos días a las 5 en punto de la tarde, no encuentro ninguna madre que me ponga a tono (padres hay dos y son mucho más bajos que yo).
De todas maneras nunca me he fiado demasiado de las estadísticas oficiales, por eso espero que ustedes sean quienes me den una buena idea de dónde encontrar pareja a partir de los 40.
Gracias.
Imagen: Andrew B (Flickr)
31/10/09
28/10/09
Elemental

En las últimas 48 horas, tres hombres, tres, me han dicho que no entienden a las mujeres, y que conste que ninguno de ellos se refería a mí. Curiosamente mientras me relataban los hechos que les habían llevado a tal conclusión, yo me decía para mis adentros, que comprendía perfectamente a esas féminas de las que me hablaban. Tal vez el tener ovarios nos une a través de un hilo transparente y compacto.
Por alguna característica intrínseca del ser humano, nos vemos obligados a entender al prójimo, a justificar sus acciones y a etiquetar su comportamiento, como si el mero hecho de aceptar porque sí, no fuera suficiente e incluso benigno, para sobrellevar una relación. Pero no, no basta el asumir que cada uno es como es, nos calzamos zapatos de detective, nos enfundamos en una gabardina impermeable, y tras unas gafas de sol, salimos a intentar desfragmentar el proceder foráneo, a trocear todos y cada uno de los pedazos que componen una actuación opuesta.
Lo fácil, lo elemental, lo asequible y evidente, no es aceptable para nuestro contento y no es suficiente para nuestro raciocinio. Será una cuestión de masoquismo, orgullo, pundonor o inquietud científica.
En las últimas 48 horas, tres individuos, tres, cargados de testosterona, me han volcado sus quejas sobre lo poco que entienden a las mujeres, yo, con mi traje de medusa transparente, he asentido a sus lamentos, sin poder evitar despedirme de ellos pensando:
Qué raros son los jodíos.
Por alguna característica intrínseca del ser humano, nos vemos obligados a entender al prójimo, a justificar sus acciones y a etiquetar su comportamiento, como si el mero hecho de aceptar porque sí, no fuera suficiente e incluso benigno, para sobrellevar una relación. Pero no, no basta el asumir que cada uno es como es, nos calzamos zapatos de detective, nos enfundamos en una gabardina impermeable, y tras unas gafas de sol, salimos a intentar desfragmentar el proceder foráneo, a trocear todos y cada uno de los pedazos que componen una actuación opuesta.
Lo fácil, lo elemental, lo asequible y evidente, no es aceptable para nuestro contento y no es suficiente para nuestro raciocinio. Será una cuestión de masoquismo, orgullo, pundonor o inquietud científica.
En las últimas 48 horas, tres individuos, tres, cargados de testosterona, me han volcado sus quejas sobre lo poco que entienden a las mujeres, yo, con mi traje de medusa transparente, he asentido a sus lamentos, sin poder evitar despedirme de ellos pensando:
Qué raros son los jodíos.
21/10/09
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